Reuniones: Miércoles de 20.00 a 22.00h. Locales de la Asociación de Vecinos del Casco Viejo "Osce Biella". C/ San Salvador, 8 Bajos (HUESCA) CONTACTO: asambleaciudadanacontracrisis@gmail.com
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jueves, 21 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
MANIFIESTO DE LA CONCENTRACIÓN CONTRA LA BANCA DEL SÁBADO DÍA 2 DE ABRIL
La crisis financiera global que azota la economía mundial, y de forma particularmente virulenta a nuestro país fue causada por los especuladores, banqueros y multimillonarios en su afán ilimitado por aumentar su riqueza, y en un contexto económico neoliberal y financia rizado, donde lo importante no es, ya, producir para satisfacer las necesidades de la población, sino ganar lo máximo posible, en el menor tiempo y en actividades económicas volátiles, como la construcción, y especulativas, que conllevan necesariamente la creación de grandes burbujas, que inevitablemente tienden a estallar, con las consecuencias que estamos sufriendo: paro, miseria y exclusión social crecientes.
Un camino, del que queda todavía lo peor por recorrer, sembrado de "cadáveres". Es especialmente trágica la situación de familias que compraron pisos a un precio desorbitado, y, habiendo ingresado en las filas del paro, no pueden hacer frente a sus hipotecas. Son decenas de miles de familias afectadas por esta situación, que se han quedado en la calle; en ocasiones, con una deuda millonaria a los bancos; ya que la caída del precio de la vivienda y las tasaciones a la baja de los bancos expropiadores, no compensa del todo la deuda hipotecaria en el momento del desahucio.
Al que roba se le llama ladrón. Si este robo es amplio y sistemático, hablamos ya de mafia organizada. Y, si además, viene orquestado y facilitado por el gobierno, debemos hablar de una situación insostenible e intolerable.
Nos robaron, cuando en la primera década del siglo XXI vimos una escandalosa subida de precios de las viviendas, alcanzando en algunos casos el triple de su valor real, mientras especuladores y banqueros aumentaban espectacularmente sus ganancias y blindaban sus sueldos y pensiones, ante la absoluta pasividad del gobierno y del parlamento de este país.
Nos robaron, cuando al aumentar la tasa de interés de las hipotecas, colapsaron el pago de estas a miles de familias, y muchas de ellas quedaron en la calle, o tuvieron que refinanciar sus deudas, endeudándose así a más largo plazo.
Nos robaron, cuando tras estallar la crisis financiera en Wall Street y arrastrar a las economías europeas y situarlas al borde del abismo, los gobiernos de los países desarrollados, incluido el Español, dedicaron gran parte de los recursos del estado para evitar el desastre, el colapso de la banca y con este de la economía productiva, en una crisis creada exclusivamente por ellos, por su afán sin límites enriquecimiento y en un contexto neoliberal que solo favorece a banqueros, especuladores y multimillonarios.
Nos robaron, cuando tras sendas llamadas telefónicas de Obama y Ángela Merkel al presidente Zapatero, este decidió recortar derechos y sueldos a los funcionarios, trabajadores, pensionistas y parados, y a la gran mayoría de ciudadanos.
Nos robaron, y esta vez desgraciadamente con la complicidad de los dirigentes de los sindicatos mayoritarios, al promover la reforma de las pensiones, que supondrá, como todos sabemos una reducción del poder adquisitivo de los pensionistas y un aumento de los años de trabajo para todos los ciudadanos y ciudadanas. Trabajas más y cobrar menos ya se ha impuesto como la única salida a la crisis de este gobierno del PSOE, de la oposición del PP, de banqueros, especuladores, y millonarios.
Nos roban todos los días y van a seguir haciéndolo. Ya tienen abierto el tema de la nueva negociación colectiva, que pretende desarticular y desarmar las clases trabajadoras, para menguar los salarios y hacernos trabajar más.
Mas productividad, más competencia, mayor crecimiento económico son sus únicas propuestas; en un mundo, un planeta que no es ilimitado, como su avaricia, su desvergüenza y su desprecio hacia la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas. Y dicho sea, de paso, esta situación llevara inevitablemente a una escalada de las tensiones internacionales, y también en el ámbito nacional.
Probablemente, se está ya gestando, otro robo a gran escala por parte de países industrializados como Alemania, Francia, Reino Unido y EEUU contra países como España. YA está ocurriendo en Grecia e Irlanda, dentro de poco Portugal y, seguramente nuestro país, necesitaran de un macro rescate a sus bancos, que como el Santander han acumulado enormes deudas privadas que nuestros vecinos imperialistas no están dispuestos a rebajar. Al contario un rescate masivo, con un jugosos tipo de interés alegraría de sobremanera a los países acreedores, y colocaría a nuestro país en una situación peligrosa, hipotecado más aun en las próximas décadas, teniendo que trabajar más para pagar a nuestros vecinas europeos y norteamericanos.
Pero no solo nos roban. Nos engañan y nos manipulan, Por ejemplo, no informando de la situación de Islandia. Pequeño país europeo, cuya ciudadanía se ha revelado contra el poder del gran capital, nacionalizando la banca perseguido judicialmente a sus ladrones particulares, promoviendo una nueva constitución que nacionalice la extracción de sus recursos naturales, y negándose a pagar la enorme deuda pública externa a bancos británicos, de la manera que estos desean imponer, en plazos cortos y elevadas tasas de interés.
El mundo evoluciona. Ya no estamos en los años 80, cuando toda propuesta de transformación pasaba por los partidos políticos y las elecciones. Cada vez, veremos más a ciudadanos autorganizandose al margen de viejos prejuicios electoralistas caducos, inercias burocráticas paralizantes. Ya lo estamos viendo, en las protestas ciudadanas en Túnez, Egipto y en otro países árabes. En la mencionada Islandia, En los movimientos indígenas auto gestionados de Sudamérica como el M.S.T de Brasil o los Zapatistas de Chiapas en México.
La asamblea ciudadana contra la crisis expresa su simpatía por todos estos movimientos, y anima a la ciudadanía a participar en un proceso democrático, pacífico y revolucionario, antiimperialista y antifascista, para darle la vuelta a la situación y crear las bases para un mundo donde la riqueza se redistribuya en función de las necesidades de todos los seres humanos.
Un camino, del que queda todavía lo peor por recorrer, sembrado de "cadáveres". Es especialmente trágica la situación de familias que compraron pisos a un precio desorbitado, y, habiendo ingresado en las filas del paro, no pueden hacer frente a sus hipotecas. Son decenas de miles de familias afectadas por esta situación, que se han quedado en la calle; en ocasiones, con una deuda millonaria a los bancos; ya que la caída del precio de la vivienda y las tasaciones a la baja de los bancos expropiadores, no compensa del todo la deuda hipotecaria en el momento del desahucio.
Al que roba se le llama ladrón. Si este robo es amplio y sistemático, hablamos ya de mafia organizada. Y, si además, viene orquestado y facilitado por el gobierno, debemos hablar de una situación insostenible e intolerable.
Nos robaron, cuando en la primera década del siglo XXI vimos una escandalosa subida de precios de las viviendas, alcanzando en algunos casos el triple de su valor real, mientras especuladores y banqueros aumentaban espectacularmente sus ganancias y blindaban sus sueldos y pensiones, ante la absoluta pasividad del gobierno y del parlamento de este país.
Nos robaron, cuando al aumentar la tasa de interés de las hipotecas, colapsaron el pago de estas a miles de familias, y muchas de ellas quedaron en la calle, o tuvieron que refinanciar sus deudas, endeudándose así a más largo plazo.
Nos robaron, cuando tras estallar la crisis financiera en Wall Street y arrastrar a las economías europeas y situarlas al borde del abismo, los gobiernos de los países desarrollados, incluido el Español, dedicaron gran parte de los recursos del estado para evitar el desastre, el colapso de la banca y con este de la economía productiva, en una crisis creada exclusivamente por ellos, por su afán sin límites enriquecimiento y en un contexto neoliberal que solo favorece a banqueros, especuladores y multimillonarios.
Nos robaron, cuando tras sendas llamadas telefónicas de Obama y Ángela Merkel al presidente Zapatero, este decidió recortar derechos y sueldos a los funcionarios, trabajadores, pensionistas y parados, y a la gran mayoría de ciudadanos.
Nos robaron, y esta vez desgraciadamente con la complicidad de los dirigentes de los sindicatos mayoritarios, al promover la reforma de las pensiones, que supondrá, como todos sabemos una reducción del poder adquisitivo de los pensionistas y un aumento de los años de trabajo para todos los ciudadanos y ciudadanas. Trabajas más y cobrar menos ya se ha impuesto como la única salida a la crisis de este gobierno del PSOE, de la oposición del PP, de banqueros, especuladores, y millonarios.
Nos roban todos los días y van a seguir haciéndolo. Ya tienen abierto el tema de la nueva negociación colectiva, que pretende desarticular y desarmar las clases trabajadoras, para menguar los salarios y hacernos trabajar más.
Mas productividad, más competencia, mayor crecimiento económico son sus únicas propuestas; en un mundo, un planeta que no es ilimitado, como su avaricia, su desvergüenza y su desprecio hacia la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas. Y dicho sea, de paso, esta situación llevara inevitablemente a una escalada de las tensiones internacionales, y también en el ámbito nacional.
Probablemente, se está ya gestando, otro robo a gran escala por parte de países industrializados como Alemania, Francia, Reino Unido y EEUU contra países como España. YA está ocurriendo en Grecia e Irlanda, dentro de poco Portugal y, seguramente nuestro país, necesitaran de un macro rescate a sus bancos, que como el Santander han acumulado enormes deudas privadas que nuestros vecinos imperialistas no están dispuestos a rebajar. Al contario un rescate masivo, con un jugosos tipo de interés alegraría de sobremanera a los países acreedores, y colocaría a nuestro país en una situación peligrosa, hipotecado más aun en las próximas décadas, teniendo que trabajar más para pagar a nuestros vecinas europeos y norteamericanos.
Pero no solo nos roban. Nos engañan y nos manipulan, Por ejemplo, no informando de la situación de Islandia. Pequeño país europeo, cuya ciudadanía se ha revelado contra el poder del gran capital, nacionalizando la banca perseguido judicialmente a sus ladrones particulares, promoviendo una nueva constitución que nacionalice la extracción de sus recursos naturales, y negándose a pagar la enorme deuda pública externa a bancos británicos, de la manera que estos desean imponer, en plazos cortos y elevadas tasas de interés.
El mundo evoluciona. Ya no estamos en los años 80, cuando toda propuesta de transformación pasaba por los partidos políticos y las elecciones. Cada vez, veremos más a ciudadanos autorganizandose al margen de viejos prejuicios electoralistas caducos, inercias burocráticas paralizantes. Ya lo estamos viendo, en las protestas ciudadanas en Túnez, Egipto y en otro países árabes. En la mencionada Islandia, En los movimientos indígenas auto gestionados de Sudamérica como el M.S.T de Brasil o los Zapatistas de Chiapas en México.
La asamblea ciudadana contra la crisis expresa su simpatía por todos estos movimientos, y anima a la ciudadanía a participar en un proceso democrático, pacífico y revolucionario, antiimperialista y antifascista, para darle la vuelta a la situación y crear las bases para un mundo donde la riqueza se redistribuya en función de las necesidades de todos los seres humanos.
Asamblea Ciudadana Contra La Crisis
miércoles, 1 de diciembre de 2010
REFLEXIONES CONTRA LA CRISIS
La asamblea ciudadana contra la crisis se constituye para que los ciudadanos puedan participar de una manera eficiente, consciente y libre en la lucha contra la crisis económica; causada por el gran capital, especulativo y financiero, a nivel mundial, y en un contexto político de reducción de derechos y libertades así como de permisividad sin límites para los grandes millonarios.
El crack de 2007, iniciado en la bolsa de Nueva York, -¡como no!- y que ha afectado a las economías de todos los países, probablemente marca el comienzo de la descomposición del sistema capitalista y a medio o largo plazo de la civilización actual, tal y como la hemos conocido.
Lejos de cambiar esta situación, de dominio casi absoluto del gran capital sobre la economía y también sobre la sociedad, que tiene que adaptarse a los intereses de los multimillonarios, los estados, los gobiernos y sus leyes protegen a los causantes de esta crisis, robando el dinero de los contribuyentes para sanear sus bancos, sus negocios especulativos; y vuelven a robar a los trabajadores, a través de reformas laborales, despidos masivos, recorte de sueldos y de pensiones con el objetivo de garantizar el pago de las inmensas deudas contraídas por estas empresas sin escrúpulos.
A otro nivel, en cuanto a las organizaciones políticas y sindicales, supuestas defensoras de la clase trabajadora y de la sociedad, no hay respuestas contundentes y realistas a la actual situación. Presas como están de sus viejos dogmas de fé, de sus inercias burocráticas e incluso autoritarias, no son el referente de los ciudadanos para combatir la crisis económica y sus efectos.
Tampoco son muy hábiles a la hora de plantearse los nuevos retos de la humanidad, en cuanto a plantear un nuevo modelo económico que proteja el ecosistema en el que vivimos, no basado en el crecimiento continuado, sino en una economía al servicio de todos los seres humanos, racional y sostenible. No es el consumo razonable que sirve para tener una vida digna el que se promueve, sino ese consumo delirante y cancerígeno, que es condición imprescindible para el desarrollo del modelo capitalista neo-liberal, que solo sirve a unos pocos multimillonarios.
Por otra parte, la crisis ha atizado con mayor fuerza a los países, que como España, Grecia, Portugal e Irlanda tienen grandes deficiencias en su estructura económica y su tejido productivo. En particular el estado español depende en exceso de las actividades improductivas como la banca y el turismo, actividades volátiles como la construcción, además de una amplia dependencia económica y política de las principales potencias imperialistas que a través del BM, el FMI, o el G-7, diseñaron los modelos económicos de cada país.
Por todas estas razones, la Asamblea Ciudadana Contra la Crisis se constituye para exigir una serie de cambios radicales en los ámbitos económico, político y social como son: la expropiación parcial de las grandes fortunas, la ilegalización de los paraísos fiscales de los SICAV, la nacionalización de la banca y la limitación de la actividad especulativa, la persecución intransigente del fraude fiscal y la corrupción política, el recorte inmisericorde de gastos suntuosos del estado, de la monarquía y de la Iglesia Católica, la drástica reducción de sueldos inmorales tanto en el ámbito publico (políticos, jueces y burócratas) como privado (ejecutivos, pilotos, deportistas etc), la subida de impuestos a las rentas del capital…
Y proponemos estas medidas para conseguir paliar los efectos de la crisis, a todos los ciudadanos afectados. Aumento de la pensión mínima a 1200 euros. Creación de empleos estables. Reconstrucción del tejido productivo orientado hacia una economía sostenible e independiente y solidaria con el Tercer Mundo.
Y para decirle a la gente que enriquecerse ni es glorioso, ni es ético ni es sostenible.Porque es asqueroso, propio de ladrones, estafadores y degenerados que intoxican al pueblo y en particular a los jóvenes con su podrida ética de triunfadores y privilegiados.
Chema Marco
Chema Marco
miércoles, 24 de noviembre de 2010
CONTEXTUALIZACIÓN DE LA CRISIS
La crisis económica que atraviesa el mundo globalizado, es una crisis sistémica, una crisis profunda del sistema “global” del capitalismo, que cierra una larga etapa de 30 años de neoliberalismo y crecimiento continuado de las economías.
No es una crisis cíclica causada por un elemento discordante, como la superproducción, la caída de la tasa de ganancia, o la subida de los precios del petróleo; de las cuales se acaba saliendo realizando reajustes en los mercados y recombinaciones varias en el capital multinacional como las sucesivas concentraciones de capital, absorciones de empresas, etc.…
La crisis financiera iniciada en el corazón del sistema capitalista mundial y que recorrió como un tsunami todo el planeta, no solo va dejar profundas cicatrices en las sociedades, aumento del paro, disminución de derechos sociales y mayor miseria en general; sino que además sitúa a la economía globalizada en un estado de equilibrio crítico sin precedentes, que sienta las bases de futuras crisis probablemente más sangrantes que la actual y que condicionará y aumentará las tensiones internacionales, con el peligro para la paz, que esto conlleva. No hay que olvidar que las grandes crisis internacionales tienden a provocar grandes guerras y que éstas son (han sido siempre) un elemento clave en la revitalización de las grandes economías.
A esta gravísima situación hay que sumarle un elemento nuevo: la constatación de la limitación física del contexto en el que nos encontramos, el planeta tierra; que no aconseja precisamente que una salida a la crisis se resuelva con las recetas de siempre, mayor competitividad y crecimiento económico continuado, que son precisamente las causas profundas, no sólo de esta crisis, sino de todas las crisis del sistema capitalista.
Por tanto, estamos en una encrucijada histórica, que exige transformaciones profundas de los modelos económicos de desarrollo, propuestas innovadoras y radicales.
El caso español, tiene sus peculiaridades, que pueden explicar por qué este país es el que ha sufrido la crisis con mayor virulencia respecto a los países desarrollados. La histórica tendencia al monocultivo económico, el poder financiero, el turismo, las actividades improductivas y especulativas, la dependencia económica de otras potencias en el ámbito de la producción industrial , energética y de las materias primas, la deficiente diversificación económica en el aparato productivo, son las causas particulares de esta situación. A esto, hay que sumarle las estratosféricas deudas exteriores contraídas por empresas financieras ( Santander, BBV, etc.…) que están propiciando los ataques especulativos y la exigencia del capital financiero yanqui, francés y alemán, de recorte de gastos del Estado español, que han provocado la reforma laboral y el ataque a derechos sociales, de trabajadores y pensionistas. Y lo que queda por llegar.
Pero, además, esta situación se da en un contexto político en el que la corrupción es sistemática, organizada, consustancial al modelo económico español y de la que participan los principales partidos políticos: PSOE, PP, CIU y PNV, y es difícilmente erradicable. Y en el que las organizaciones supuestamente de izquierdas y defensoras de los trabajadores y de la sociedad en general, partidos o sindicatos, actúan más como apaga fuegos de las tensiones sociales, impidiendo el desarrollo de una auténtica alternativa que combata de forma eficiente la crisis económica.
Por todo esto, es posible y necesario articular y organizar movimientos sociales, de carácter ciudadano que asuman esta labor, metiendo el dedo en la llaga y combatiendo el problema principal: el capital especulativo, el imperialismo y la involución neofascista en el terreno político y social.
No es una crisis cíclica causada por un elemento discordante, como la superproducción, la caída de la tasa de ganancia, o la subida de los precios del petróleo; de las cuales se acaba saliendo realizando reajustes en los mercados y recombinaciones varias en el capital multinacional como las sucesivas concentraciones de capital, absorciones de empresas, etc.…
La crisis financiera iniciada en el corazón del sistema capitalista mundial y que recorrió como un tsunami todo el planeta, no solo va dejar profundas cicatrices en las sociedades, aumento del paro, disminución de derechos sociales y mayor miseria en general; sino que además sitúa a la economía globalizada en un estado de equilibrio crítico sin precedentes, que sienta las bases de futuras crisis probablemente más sangrantes que la actual y que condicionará y aumentará las tensiones internacionales, con el peligro para la paz, que esto conlleva. No hay que olvidar que las grandes crisis internacionales tienden a provocar grandes guerras y que éstas son (han sido siempre) un elemento clave en la revitalización de las grandes economías.
A esta gravísima situación hay que sumarle un elemento nuevo: la constatación de la limitación física del contexto en el que nos encontramos, el planeta tierra; que no aconseja precisamente que una salida a la crisis se resuelva con las recetas de siempre, mayor competitividad y crecimiento económico continuado, que son precisamente las causas profundas, no sólo de esta crisis, sino de todas las crisis del sistema capitalista.
Por tanto, estamos en una encrucijada histórica, que exige transformaciones profundas de los modelos económicos de desarrollo, propuestas innovadoras y radicales.
El caso español, tiene sus peculiaridades, que pueden explicar por qué este país es el que ha sufrido la crisis con mayor virulencia respecto a los países desarrollados. La histórica tendencia al monocultivo económico, el poder financiero, el turismo, las actividades improductivas y especulativas, la dependencia económica de otras potencias en el ámbito de la producción industrial , energética y de las materias primas, la deficiente diversificación económica en el aparato productivo, son las causas particulares de esta situación. A esto, hay que sumarle las estratosféricas deudas exteriores contraídas por empresas financieras ( Santander, BBV, etc.…) que están propiciando los ataques especulativos y la exigencia del capital financiero yanqui, francés y alemán, de recorte de gastos del Estado español, que han provocado la reforma laboral y el ataque a derechos sociales, de trabajadores y pensionistas. Y lo que queda por llegar.
Pero, además, esta situación se da en un contexto político en el que la corrupción es sistemática, organizada, consustancial al modelo económico español y de la que participan los principales partidos políticos: PSOE, PP, CIU y PNV, y es difícilmente erradicable. Y en el que las organizaciones supuestamente de izquierdas y defensoras de los trabajadores y de la sociedad en general, partidos o sindicatos, actúan más como apaga fuegos de las tensiones sociales, impidiendo el desarrollo de una auténtica alternativa que combata de forma eficiente la crisis económica.
Por todo esto, es posible y necesario articular y organizar movimientos sociales, de carácter ciudadano que asuman esta labor, metiendo el dedo en la llaga y combatiendo el problema principal: el capital especulativo, el imperialismo y la involución neofascista en el terreno político y social.
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